Los que leen mi blog saben que el centro de mis entradas tienen que ver con la felicidad, la que vengo disfrutando desde que la encontré y creo que todos saben que fué en el Creador del cielo y de la tierra, de lo visible y de lo invisible.
Pero hoy quiero hablarles de la felicidad terrenal, más difícil de alcanzar sobre todo en un mundo en el que se han perdido los valores y las virtudes.
Nací en un mundo lleno de esperanza y pude disfrutar de sus grandes inventos : la televisión, la computa dora y el tristemente célebre "celular" que hizo que el ser humano perdiera una mano pues la tiene ocu pada cargandolo pudiendo llevarla en el bolsillo; la guerra había terminado y el boom de la nueva civili zación había comenzado; ilusión que duró poco pues se reinició para no volver a detenerse jamás; crecí en ese mundo y pude ver como se fué distorsionando; la poesía se volvió oscura, la pintura una locura, el cine una decepción y la música una aberración.
Ahora está de moda lo que diga la generación Z, el lenguaje woke y el hedonismo como estilo de vida; a pesar de eso y con todas las enfermedades que a mi edad cargo puedo decirles que estoy viviendo el mejor momento de mi vida, pues logré liberarme de mis cadenas y utilizé esa liberación para escoger lo bueno, lo justo y lo necesario; disfruto de lo bueno y trato de comprender el mundo en el que vivo que es igual de rebelde al mundo en el que crecí; no sé como será la vida después de mi partida pero deseo que mis descendientes logren encontrar su camino y que lo transiten con Fé y alegría, sé que podrán hacerlo pues han recibido de nosotros no el ejemplo perfecto sino la posibilidad de vivir la vida de una manera que termine llenándolos de dicha y felicidad.
Con el amor de siempre
